Diego Capusotto: su nuevo film, el macrismo y el kirchnerismo, Alfredo Casero, ¡y el “racinguismo” de John Lennon

Con “27: El Club de los Malditos” a punto de estrenarse como excusa, DIARIO POPULAR charló en exclusiva con el actor y comediante. Todo lo que dijo, en esta nota.

Luego de un año bastante alejado de los medios y el ojo público (más de lo que nos tiene acostumbrados), Diego Capusotto vuelve a la pantalla. Pero no a la chica con “Peter Capusotto y sus Videos”, sino a la grande, con una nueva película. Y, esta vez, como protagonista.

Se trata de “27: El Club de los Malditos”, el nuevo film de Nicanor Loreti (“Diablo”, “Kryptonita”, “Nafta Súper”, etc.), en el que el actor y humorista interpreta a un policía que debe investigar un crimen vinculado al famoso mito que gira en torno a la muerte de varias estrellas del rock fallecidas a la temprana edad de 27 años.Con el próximo estreno del film (en el que también actúan Sofía Gala, Daniel AráozWilly ToledoYayoPaula Manzone, Yayo y El Polaco, entre otros) como excusa, POPULAR charló en exclusiva con Capusotto, y no sólo de esta nueva producción que lo tiene como estrella principal.

A continuación, la entrevista completa:

-Volviste a trabajar con Nicanor Loreti. ¿Qué te sedujo para volver a ponerte bajo sus órdenes?

Creo que fue lo bien que la pasé cuando trabajé con él antes. Y también cómo filma y la mirada que él tiene sobre lo fílmico; hay algo que yo respeto mucho de él como realizador. Pero principalmente porque cuando filmé con él la pasé muy bien. Fue una buena experiencia, más allá del resultado final. Así que me pareció interesante volver a filmar y pasarla bien con Nicanor, a la vez que involucrarme con un personaje y entrenarme actoralmente con eso, poner el cuerpo en acción. De todas maneras, el proyecto me entusiasmó independientemente de que estuviera Nicanor involucrado, por lo que contaba. Me pareció que puede ser interesante de ver para todo aquel que esté interesado o relacionado con la cultura rock. Y creo que también le puede gustar a alguien que no esté relacionado.

-¿Qué es lo que te gusta del cine de Loreti?

Me gusta cómo filma y sus ideas. Me parece que no se limita. Es un tipo curioso. Está influenciado por un tipo particular de cine, claramente, pero tiene pasión en lo que hace. Y una manera de contar que a mí me resulta atractiva, independientemente que haga un género que mí pueda gustarme menos que otro. Capaz que, como espectador, a mí me da más curiosidad otro cine, sobre todo hoy. Estoy hablando de mi persona hoy. Pero me parece que es acertado siempre dónde apunta. Y yo me dejo llevar por su intuición. En “Kryptonita” y “Nafta Súper” me gustó cómo quedó mi personaje. Era esa aparición, y no esperaba otra cosa que eso. Me gustó su irrupción de manera funcional a la historia. El placer personal mío es subjetivo, obviamente, porque es lo que a mí me pasó en el rodaje con él, donde la pasé muy bien. Siempre me pasa cuando filmo una película que no sé para qué estoy ahí, hasta que, finalmente, atravieso ese desafío, que es como una especie de alimento que tiene el actor cuando se involucra en algo que tiene que ver con su oficio.

-Como con Corona en “Kryptonita” y “Nafta Súper”, volvés a interpretar a un policía. ¿Qué tiene y qué buscaste de diferente para este policía de “27: El Club de los Malditos”?

Me parece que el lenguaje de “Kryptonita” era más exacerbado y que me permitía hacer algo que no era estrictamente policial. Corona era un tipo que podía haber salido de un hospicio al que le gustaba asesinar gente. Esta película, de alguna manera, tiene ribetes como más realistas en algún punto. Y este policía que interpreto es uno que está en una situación de formar parte de una institución. Es un policía medio especial, que tiene que hacer algo que ya hizo muchas veces, que es investigar un crimen, pero que después se ve sorprendido respecto hacia donde deriva toda la situación. El personaje está siempre colocado como desde otro lugar.

Fue muy bueno. Nos conocíamos de antes por nuestros trabajos, y empatizábamos mucho, porque nos gustaba el laburo del otro. Y cuando nos juntamos con Nicanor creo que nos empatizó aún más la música, lo que ella escucha y lo que yo escucho. Hablamos mucho de música. La sigo viendo a ella y al marido cada tanto, nos juntamos a escuchar música y charlar. Y durante la filmación la pasamos muy bien. Siempre aparecían en nuestras charlas, dentro y fuera de la película, cosas muy interesantes. Con Willy Toledo también la pasé muy bien, con (Daniel) Aráoz, a quien conozco hace mucho tiempo, por supuesto. También con Yayo. Pero con Sofía, que estábamos mucho más juntos todo el tiempo por nuestras escenas compartidas en la película, empatizamos mucho. Tenemos una mirada de mirar las cosas parecida.

-¿Qué te pareció la mirada que hay sobre el rock en la película?

Creo que tiene una mirada paródica en algún punto. Hay algo que está afectado de lo que pasó en la realidad y esta mitología de los 27 años de edad de varios de los músicos que murieron. Pero todavía no vi la película, así que no te puedo responder muy bien. Me encanta reservarme para el final ver la película terminada. No tengo esa obsesión que tienen muchos actores de ver la película antes de su estreno. Confío en Nicanor, en su mirada y en cómo va a acomodar la historia. Porque, además, tampoco siento que es una película que es mía. Es una película que cuenta una historia de la que yo soy parte. Y me gusta verla cuando se estrene, para sentir también un poco esa sorpresa de espectador. Ir al cine como otro más. En ese momento empiezo a ver mucho más al personaje dentro de la historia. Me gusta ver cuando el personaje aparece en función de la historia.

-¿A qué músico vinculado a esta mitología de los 27 te hubiera gustado conocer o, al menos, ver en vivo?

Y, (Jimi) Hendrix en primera instancia. Pero todos, en realidad: (Janis) Joplin, (Kurt) Cobain… Nirvana siempre me pareció una banda muy interesante. Pero de todos, el más potente para mí fue Hendrix.

(Risas) Eso es como lo de Pelé, que también era de Racing. Surgió cuando Pelé dijo una vez que el equipo que le simpatizaba de la Argentina era Racing, porque el Santos una vez jugó contra Racing un amistoso en la cancha de San Lorenzo, en el que el Santos ganó 4 a 2. Y como para él ese había sido un partidazo, le cayó simpático Racing y dijo eso. Ahora, no creo que Pelé esté los domingos preguntándose cómo salió Racing (risas). Después esta la otra mitología, la de Perón. Perón era de Racing, pero no era fanático, era simpatizante. Sobre todo por el fútbol amateur. A él en realidad le gustaba el esgrima y el boxeo. Después hubo toda una cosa de que Perón en realidad era de Boca, pero yo estuve con (Antonio) Cafiero y él contó que una vez le preguntaron a Isabel si el general era de Boca, e Isabel les dijo: “No les quepa la menor duda”. Y dije “pero qué, ¿Isabel era la vocera de perón? Vos, que fuiste ministro de él, ¿nunca te dijo de qué cuadro era?”. El que era fanático de Racing era (Carlos) Gardel. Pero Perón era simpatizante. A pesar de que nunca lo dijo, ¡pero tampoco dijo que era hincha de Boca!. Lo que pasa es que los hinchas de cada club tratan de apropiarse de eso cuando surgen las versiones y los mitos. De eso de Lennon me enteré hace poco. Lo de Pelé lo sabía hace muchos años.

-Volviendo un poco a algo que dijiste hace un rato, ¿te gustaría involucrarte en una película que sientas más tuya, quizás desde la dirección o desde lo autoral?

Desde ya. Si me preguntás qué película me hubiese gustado hacer como actor, una es “Bubby, el Chico Malo” (Bad Boy Bubby, 1993). Esa película, con esa densidad dramática y esa historia revulsiva… Un cine así me gusta, y me gustaría un personaje así, sin importar si sale de mi cabeza o la de otro. Toda película me involucra, pero hay películas que me involucran más, desde ya. De la misma manera que “Cha Cha Cha”, “Todo por Dos Pesos” o el programa que estamos haciendo actualmente. Siento que tengo una relación más personal con los tres programas. Pero siento que este programa con Pedro (Saborido) es, en algún punto, más personal, como si hubiera salido de un deseo que estaba más direccionado en mí, más que los otros programas. Porque hay algo de este proyecto que tiene que ver con algo que yo pensaba con el Griego (Marcelo Iconomidis), de querer ver un programa donde pasaran videos de bandas no tan conocidas. Ahí me preguntaron si quería pasar videos como Diego Capusotto, y yo dije que prefería hacerlo con un alter ego, interpretando a un personaje. Y todo eso que pensábamos se efectivizó, a la vez que empezó a haber algo en el tratamiento de los personajes que, más allá de la cultura rock, siento que me convoca más que lo que hice en “Todo por Dos Pesos” o “Cha Cha Cha”. Y no significa que esos ciclos sean minimizados con respecto a este programa, todo lo contrario. Los tres tienen igual de importancia para mí, porque un proyecto me llevó al otro, y el otro a éste. Pero hay algo con “Peter Capusotto y sus Videos” que es más de las entrañas, eso seguro.

-Este año no hicieron “Peter Capusotto y sus Videos”. ¿Cómo lo viviste?

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