Así cambió Spotify el mundo de la música

El servicio de música en ‘streaming’ Spotify salió a la bolsa de valores de Nueva York el pasado 3 de abril.

El primer día, el precio de los títulos de la compañía sueca creció un 13 %, hasta alcanzar los 149 dólares, llevando la capitalización de Spotify a los 26.500 millones de dólares, superando así a la de Twitter o Yandex.

En los diez años desde su lanzamiento, Spotify ha logrado cambiar las reglas en el mundo de música varias veces, señala el portal Meduza.

Aunque no fue pionera en la industria de la música digital, la ventaja de Spotify consistía en que permitía escuchar miles de canciones en línea sin necesidad de descargar los archivos, todo ello a cambio de una suscripción ‘premium’ a un precio asequible o a través de una versión gratuita con publicidad.

Cuando fue lanzado el servicio, el entonces CEO de Apple, Steve Jobs, auguró una quiebra del modelo de ‘streaming’, pero este ha resultado finalmente ser el más ventajoso.

En el apogeo del desarrollo de la industria de la música, las ventas mundiales en formato físico rondaron los 25.000 millones de dólares en 1999 y empezaron a decrecer debido a la piratería.

Conforme a los últimos datos disponibles de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI), las ganancias de las ventas digitales de música superaron en 2016 a las de los discos físicos en 2.400 millones de dólares (7.800 y 5.400 millones, respectivamente). Sin embargo, el número de descargas de música está bajando, mientras que las ganancias procedentes de las plataformas de ‘streaming’ están creciendo más de un 60 % al año.

Actualmente, Spotify cuenta con 157 millones de usuarios, de los cuales 71 millones son suscriptores de pago, una gran diferencia con el total de 36 millones que tiene Apple Music, el servicio análogo de Apple.

Sin embargo, pese a su éxito y crecientes ganancias, que superaron los 4.000 millones de dólares el año pasado, Spotify sigue siendo deficitario.

La mayor parte de las ganancias proceden de las suscripciones, mientras que otra parte proviene de la publicidad colocada entre canciones para los usuarios que disponen de una cuenta gratuita. Spotify paga a los músicos y las discográficas en función de la cantidad de escuchas.

Si se trata de músicos de una de las tres mayores discográficas – Sony, Universal y Warner-, la mitad de las ganancias se asigna a la compañía. En el caso de intérpretes y discográficas independientes, la mayor parte de las ganancias las reciben los artistas.

En cualquier caso, Spotify recibe un tercio de los pagos, pero sigue registrando pérdidas. Una de las causas es que su creciente clientela hace subir los costes del ‘streaming’ para la compañía.

La situación de Spotify apenas se puede considerar como estable. Las tres discográficas más grandes poseen los derechos de nueve de cada diez canciones en el servicio, por lo que si una de ellas decide salir del contrato, Spotify se vería abocada a la quiebra.

Cuánto más música se escucha en Spotify, se le ofrecen al suscriptor un número creciente de coincidencias con los gustos de otros usuarios. Cada semana se distribuyen listas personales de 30 canciones nuevas recomendadas.

Además, en la plataforma se pueden encontrar multitud de listas y podcasts temáticos que ayudan al usuario a escoger qué escuchar.

El servicio está disponible en 65 países. Si no se encuentra en su país, se puede utilizar mediante una red privada virtual (VPN, por sus siglas en inglés).

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